martes, 5 de enero de 2010

Por fin buenas ideas para mejorar la disciplina: normativa sobre altillos, tarimas y peanas

Permitidme que comparta con vosotros parte del gozo que siento ante las novísimas propuestas de nuestra esclarecida guía espiritual:

Supongo que os habréis enterado con alborozo de las innovadoras y prometedoras medidas propuestas por nuestra gobernanta a fin de incrementar nuestra autoridad Como maestros. Ya me pareció espectacular el hecho de insuflarnos el grado de autoridad. No veo el momento de sentir una lengua de fuego descendiendo sobre nuestras cabezas. Supongo que nos revestirá de algún aura especial para que sea reconocible por padres y alumnos. Conociendo a nuestra insigne benefactora creo que debemos prepararnos no obstante para que aproveche para ponernos al frente a otras posibles tarea como mediar en conflictos de las comunidades de vecinos o regular el tráfico en los aledaños de los centros.

Pero hoy mismo he quedado sobrecogido por dos nuevos destellos de ese ilustre cerebro que tanto cuida de nosotros. La idea de poner tarimas, pedestales, peanas y altillos sobre los que nos situemos a fin de vigila mejor a nuestro rebaño. ¿Cómo no se le había ocurrido a nadie antes? ¡Es una forma tan fácil de acabar con la indisciplina! y mucho más barata que dotar a las plantillas del cupo suficiente, conseguir instalaciones adecuadas, bajar las ratio, etc. En todo caso estoy ya elaborando un protocolo de alzas, altillos y alacenas teniendo en cuenta que la tarima de los jefes de estudio debería ser algo más alta, así como las de los tutores en sus respectivos grupos.

Se puede solucionar fácilmente con un sistema de escalones o plataformas giratorias elevables. Perdonad que me meta en detalles pero es que no veo el momento de implementar estos avances científico-pedagógicos. También he pensado que, ya que esta ventaja se pierde al cambiar de clase o en los patios, sería mejor utilizar zuecos o coturnos que nos permitan mirar a los alumnos desde arriba con el efecto psicológico de dominio y prevalencia. Algunos compañeros más bajitos quizá debieran recurrir a zancos que se pueden disimular bajo los pantalones o faldas largas. Creo que hay unos dispositivos con muelles que, de paso, podrían disminuir el tiempo para desplazarse de un edificio a otro.

No debiera desdeñarse otra seguna posibilidad ya ensayada con éxito entre las jerarquías de la iglesia: EL GORRO ALTO que aumenta la estatura moral del que lo porta e intimida al resto. Es cierto que se pierde la panorámica para vigilar a los pupilos pero nuestros compañeros de tecnología podrían implementar un sistema de periscopio fácilmente con un par de espejos.

El segundo fogonazo de este fénix de los ingenios que tenemos el privilegio de disfrutar como gobernanta es el protocolo de conseguir que los alumnos se levanten al vernos entrar en clase y nos saluden. ¡Si yo hubiera sabido esto hace unos años! Porque el problema no es que no nos saluden porque no nos tienen respeto sino que, ahí está la impagable genialidad de nuestra directora espiritual, hay que darle la vuelta: ¡no nos tienen respeto porque no nos saludan! Esta perla de la psicología tiene, curiosamente, también la virtud de ser gratis. A no ser que haya que hacer unos seminarios para instruir a profesores y alumnos en la coreografía del saludo.

Solo me permitiré sugerirle a nuestra insigne superiora algunas propuestas y flecos a mejorar, desde la más humilde servidumbre. También los profesores en claustros y reuniones debieran ponerse en pie al entrar el Jefe de Estudios o el Director/a y en los departamentos cuando entrara el jefe de cada cual. Si el jefe de estudios entra en un departamento se pondrá de pie el jefe de departamento y luego el de estudios se sienta y se pone en pie y se vuelve a sentar. Jefe de departamento y tutor se pondrán de pie al entrar el jefe de estudios y luego primero el jefe de departamento, luego se sienta y se levanta el tutor y al final se sientan todos. Cuando se reúna el equipo directivo se pondrán de pie primero los jefes de estudios adjuntos, luego secretario y jefe de extraescolares, jefe de estudios y por último, por solidaridad, el propio director. Si en estas entra el inspector se levantarán todos y se irán sentando en orden inverso al descrito supra. Si entrara en ese instante cargo político importante o persona de la familia real se cogerán todos de la mano y harán una genuflexión.

Esto es un primer boceto pero ahora mismo voy a seguir pergueñándolo y espero tener una normativa para el próximo lunes. No quiero dejar de destacar que todo este protocolo dotará a nuestros centros de una coreografía vistosísima que hará las delicias de padres, alumnos y el resto del personal así como aquellos conciudadanos que puedan observarlo desde la calle.

En estos instantes me pongo de pie ante el teclado en señal de respeto ante vosotros y en esta actitud pulso el botón de enviar el mensaje.

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